Análisis de la LOE
Interpretaciones a la Ley de Educación_
Espacio para fomentar la discusión de los efectos históricos y contemporaneos de la acción política desde la perspectiva conservadora o demócrata cristiana en america latina, contribuyen con este BLOG Oswaldo Alvarez Paz, Sara Guerra y Francisco Gonzalez y rendir homenaje al rol de mi padre en la historia democrática de Venezuela
Análisis de la LOE
Interpretaciones a la Ley de Educación_
Po Oswaldo Álvarez Paz
Mil veces hemos dicho que Hugo Chávez es peón en un tablero internacional que manejan otros. La expresión no es para descalificarlo. Todo lo contrario. Se trata de la pieza clave que, para América Latina y buena parte del mundo, puede ser determinante a los propósitos de quienes manejan el tablero. Estamos en un punto trascendente del proceso planetario que vivimos. Contra todos los pronósticos apocalípticos en materia económica y social, países y regiones enteras del planeta trabajan para fortalecer sus instituciones y enfrentan la crisis exitosamente con sus propias fuerzas. Sucede en Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Rusia, en el Pacífico-asiático y hasta en algunas de las nuevas realidades africanas, para solo mencionar algunos casos. Discuten y acuerdan entre ellos políticas concretas sobre temas de interés común con relación a los cuales Estados Unidos juega papel fundamental. Me refiero a la seguridad, el comercio, la energía, el ambiente, el terrorismo, el narcotráfico, la subversión, la estabilidad democrática y el respeto a los derechos humanos, entre otros de mucha importancia. Se trata de buenas noticias, en medio de tanto desasosiego, para el mundo libre, pero de pésimas realidades para los subversivos del mundo que sacrifican las potencialidades de sus países en nombre de “revoluciones” nacionales, continentales y mundiales.
América Latina, aunque de manera diferente a algunas tiranías africanas o del Medio Oriente, sufre las consecuencias directas del trabajo del calificado peón subversivo que Venezuela tiene como Presidente. Avanza poco y retrocede mucho en medio de peligrosas divisiones internas y entre los países. Hemos perdido otra década entera. Costará mucho recuperarla. No hay tiempo que perder.
Para América Latina en general y Venezuela en particular, el enemigo no es Estados Unidos, ni en sus aliados. Lo ubicamos en el comunismo a la cubana que utiliza el “socialismo del siglo XXI” como coartada, bajo la dirección de Chávez y el soporte de las estructuras que mantienen operativos al narcotráfico, al terrorismo, al lavado de dinero y la subversión continentales. Está probada la alianza operativa con las FARC, con los gobiernos forajidos del planeta, con diversos grupos subversivos del área, bien en los gobierno o en las oposiciones, y los entendimientos abiertos y encubiertos con los petrochulos del ALBA. Simultáneamente, el gobierno en boca del Ministro del Interior y Justicia, acusa a la DEA y al DAS de Colombia de ser carteles de la droga, cuando desde esas importantísimas agencias y desde los centros financieros más importantes del mundo se fortalece la convicción y el expediente relativos al protagonismo del estado venezolano en estos delitos monstruosos de lesa humanidad. La investigación del Fiscal newyorkino está por concluir. Hugo Chávez, además de ser el problema más serio que los venezolanos tenemos que resolver, se ha convertido en el peligro mayor para el continente.
oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 14 de septiembre de 2009
Oswaldo Álvarez Paz
Venezuela camina aceleradamente hacia el desenlace de esta situación terrible que atraviesa desde hace once años. Por supuesto que la crisis empezó a gestarse mucho antes, pero ninguna nación que se respete así misma puede soportar durante tanto tiempo la invasión de los bárbaros más caros de la historia, la destrucción de las instituciones republicanas y la erosión de los principios y valores que sintetizan su razón de ser. El desenlace pasa por una confrontación terrible y definitiva. Para muchos, incluidos dirigentes opositores, aún es de resultados inciertos por lo que la bordean moviéndose en círculos sin avanzar con decisión hacia el objetivo de ponerle punto final al régimen actual.
Algunos dicen que hay que esperar ya que las cosas se irán poniendo peor y el claro desgaste marcado por la ineficacia y la corrupción de este tiempo, marcará la inevitable caída de la dictadura. No estoy seguro de eso. De esta situación no saldremos “por las buenas”, como lo demuestran las variadas experiencias de la década. Está en nuestras manos acelerar el proceso. No veo la ganancia en dejar pasar oportunidades, para tener que luchar en momentos adversos y actitud desesperada. El régimen que preside Hugo Chávez está mal y crece el descontento hasta en su propia gente. En circunstancias de normalidad democrática esto sería suficiente para esperar y provocar el cambio por medios tradicionales. Pero la realidad aconseja otra cosa. A ellos no les interesa la opinión pública, ni se preocupan demasiado por proceso electoral alguno, que dicho sea de paso, no son inmediatos. Están concentrados en consolidar una dictadura socialista, organizada e impuesta desde el poder contra la voluntad de la nación. Pero si no actuamos ya con la fuerza y el tino indispensables, para enfrentar la fuerza bruta y la represión abierta y encubierta del gobierno, Venezuela quedará en situación de casi imposible retorno, al menos por una temporada mucho más larga que la actual.
Una vez más se comprueba que la gente supera a quienes pretenden dirigirla. Hay un anhelo de cambio radical en la mayoría de los venezolanos. Se pone de manifiesto en las protestas puntuales en todo el territorio nacional y en las masivas concentraciones y caminatas en contra de las nefastas políticas del régimen. Una de las últimas, la conocida internacionalmente bajo la consigna de “No más Chávez”, espontánea y firme, organizada sin recursos materiales más allá de la fuerza de Internet, se suma a las otras que, en definitiva, caminan hacia el objetivo central. Uno de los problemas serios por resolver es la tendencia de algunos que buscan disculpas políticas y hasta “ideológicas” para justificar la pereza, la cobardía y hasta la envidia con relación a otros que luchan abiertamente.
Para garantizar el éxito es necesaria una amplia dosis de desprendimiento y de humildad. Es hora de renunciar al nefasto “yo”, a los frutos personales de las acciones a emprender. Pensar demasiado en los beneficios individuales, debilita el coraje para cumplir con el deber de servirle al todo. El renunciamiento genera paz interior y da la fuerza necesaria para alcanzar resultados perdurables. Gandhi dijo en alguna oportunidad que es más difícil renunciar al “yo” que a las riquezas y los placeres. Modestamente invito a que renunciemos a todo lo que interfiera con lo que más deseamos los venezolanos, hacer realidad la consigna de “No más Chávez”.
Nuestra generación es la gran deudora de la historia. Este planteamiento generacional no tiene referentes cronológicos sino históricos y morales. Hablamos de todos los que interiorizamos el sentido trágico de la época y, en consecuencia, reclamamos puestos de primera fila como responsables del desenlace.
oalvarezpaz@gmail.com Viernes, 4 de septiembre de 2009
Por Oswaldo Álvarez Paz
El cargo de Fiscal General de la República es el más importante de todos los que integran el poder público, después del Presidente. Hay quienes le otorgan similar jerarquía y también quienes pensamos que por la naturaleza de las obligaciones que debe cumplir al frente del Ministerio Público, la responsabilidad por sus acciones y omisiones es la más grave y delicada de todas. Pensábamos que el Fiscal anterior, Isaías Rodríguez, había batido el record mundial de ineficiencia y desviaciones en el ejercicio del cargo, pero en muy corto lapso de tiempo la actual titular del despacho, Luisa Ortega Díaz, lo pulverizó estableciendo nuevas marcas difíciles de superar.
La Fiscal General tiene, entre muchas otras, la responsabilidad de velar por el cumplimiento estricto de la Constitución y las leyes, de la vigencia plena de los derechos y garantías de los ciudadanos, tiene además el monopolio de la acción penal y dentro de ellos, el respeto a los tratados, convenios y acuerdos internacionales suscritos por la República. Por otra parte, también está obligada a garantizar la celeridad y buena marcha de la administración de justicia, el juicio previo y el debido proceso, como señala expresamente el ordinal 2 del artículo 285 de la Constitución Nacional. El ordenamiento jurídico le da el instrumental necesario y señala la organización pertinente para que pueda cumplir con su trabajo. Esto es bueno recordarlo porque jamás habíamos visto a la cabeza del Ministerio Público tan alejada de sus deberes y obligaciones y en sus cada vez más frecuentes declaraciones públicas, tantos disparates contrarios al derecho que juró sostener y defender, cumplir y hacer cumplir. Hasta el Código de Ética del Abogado ha sido vapuleado de manera sistemática en palabras y hechos. Todo lo que digo es comprobable.
En la oposición tenemos fija la atención en los presos políticos civiles y militares, en los exilados, los torturados, los perseguidos y quienes sufren, judicial o extrajudicialmente, el acoso de los esbirros del régimen a los que se ha integrado la señora en cuestión. Es justo y lógico que así sea. Esta causa se ha convertido e una de las más importantes razones para protestar y exigir el cambio de este régimen infame que ya casi nadie soporta.
Hay otra realidad tan dolorosa como la anterior. Se trata de los presos mal llamados comunes que tienen saturadas esos antros de perdición que son los centros de reclusión de Venezuela. Allí no hay derecho humano alguno que se respete, empezando por la vida y la honra. Corruptelas a discreción en las narices de un Ministerio Público definitivamente cómplice de cuanto denunciamos. Según el Observatorio Venezolano de Prisiones, van 3.664 reos asesinados y 11.401 heridos bajo Chávez. 23.457 presos, 14.461 (60%) procesados, 7.495 (34%) condenados y 1.501 (6%) trabajan en la calle y duermen en el penal. Estas injusticias claman al cielo. La Fiscal General debe renunciar. ¡Y el Presidente también!
oalvarezpaz@gmail.com Lunes, 7 de septiembre de 2009
http://www.ciudadpolitica.com/modules/news/article.php?storyid=475
Por Jorge Horacio GENTILE*
Decía Jacques Maritain en “Cristianismo y Democracia”, escrito en 1942, durante la segunda guerra mundial cuando su país, Francia, estaba ocupado todavía por los alemanes, que “La tragedia de las democracias modernas consiste en que ellas mismas no han logrado aún realizar la democracia.”
Como causa de este fracaso marcaba que “los enemigos del ideal democrático no se han desarmado nunca” y que “los antagonismos irreductibles, inherentes a una economía fundada en sobre la fecundidad del dinero; el egoísmo de las clases acomodadas y la separación del proletariado erigido por el marxismo en principio místico de la Revolución, han impedido que las afirmaciones democráticas pasen a la vida social; y la impotencia de las sociedades modernas ante la miseria y ante la deshumanización del trabajo, su imposibilidad de sobrepasar la explotación del hombre por el hombre, fueron para ellas una amarga derrota.”
“Pero la causa principal es de orden espiritual(...)” ya que el “principio esencial” de las democracias modernas “viene de la inspiración evangélica y no puede subsistir sin ella”. Que durante un siglo “las fuerzas directrices de las democracias modernas” han renegado “del Evangelio y del cristianismo, en nombre de la libertad humana, y a las fuerzas directrices de las capas sociales cristianas, combatir durante un siglo las aspiraciones democráticas en nombre de la religión.” “A fines del siglo XIX, el gran escándalo del que hablaba Pío XI parecido consumado; las clases obreras buscaban su salvación renegando del cristianismo; los medios conservadores cristianos buscaban la suya, renegando de las exigencias temporales de la justicia y del amor.”
“La guerra ha despertado trágicamente a los hombres. Si las democracias ganan la paz después de haber ganado la guerra, será a condición de que la inspiración cristiana y la inspiración democrática se reconozcan y reconcilien”
El gran maestro pone el ejemplo de la “hiedra venenosa”, que trepa “alrededor de una encina, ésta se vuelve, a su vez, peligrosa al tocarla, y se la llama, por error encina venenosa; está sana en sí misma y su savia esta sana, es el parásito el venenoso.” “ Desde hace treinta años, en Europa, muchos espíritus sinceros (...) se desvían de la democracia con más o menos disgusto, tan sofocado estaba el principio auténtico de ésta por las hiedras venenosas que la cubrían de parásitos.”
“La cuestión no es encontrar un nombre nuevo a la democracia, sino descubrir su verdadera esencia y realizarla; pasar de la democracia burguesa, desecada por sus hipocresías y por falta de la savia evangélica a una democracia íntegramente humana; de la democracia frustrada, a la democracia real.”
La palabra democracia para los modernos “designa una filosofía general de la vida humana y de la vida política, y un estado del espíritu.”
El mensaje cristiano despertó en las conciencias de los pueblos y avanzó subterráneamente durante siglos antes de manifestarse. Pero, ¿cuáles son las verdades de origen evangélico a las que la conciencia ha ligado en lo sucesivo e identificado la idea misma de civilización?
Bajo la inspiración evangélica la conciencia profana ha comprendido:
RASGOS
“Es en su oposición radical a la filosofía esclavista que se ve surgir más claramente los caracteres esenciales de la filosofía democrática del hombre y de la sociedad, o de la filosofía política humanista. Esta se reconoce en los rasgos sobre los cuales he insistido más arriba; derechos inalienables de la persona, igualdad, derechos políticos del pueblo, puesto que el régimen político supone el consentimiento de aquél, y los mandatarios gobiernan como vicarios suyos; primado absoluto de las relaciones de justicia y de derecho en la base de la sociedad, ideal, no de guerra, de prestigio o de poder, sino de mejoramiento y de emancipación de la vida humana, y la fraternidad. Para esta filosofía, la obra política es, por excelencia, una obra de civilización y de cultura; tiende ante todo a procurar el bien común de la multitud(...)”
EL ORDEN DE LOS CONCEPTOS
INDIVIDUO
Jacques Maritain dice que “Para Santo Tomás, --la individualidad, o más exactamente, la individuación, es lo que hace que una cosa de la misma naturaleza que otra difiera de esta otra en el seno de una misma especie y de un mismo género, es lo que hace que una cosa difiera de otra cuya naturaleza comparte” ( “Para una filosofía de la persona humana” pág. 148 Club de Lectores 1984).
“Santo Tomás nos dice que el principio de individuación, la raíz primera de las diferenciaciones individuales en el mundo de los cuerpos, es la materia, la materia en cuanto exige de suyo multiplicidad de posiciones en el espacio o que obliga a las substancias que ella contribuye a constituir a encerrarse en ciertas cantidad o espacialidad” (O.c. 150)
“Para el hombre, como para los otros seres corporales, la materia es la raíz ontológica primera de la individualidad. Tal es la doctrina de Santo Tomás de Aquino” (O.c. 152 y 153).
“Cada ser humano...es un individuo al igual que el animal, la planta o el átomo; es fragmento de una especie, parte de este universo(...)” (O.c.162).
PERSONA
El hombre además de individuo es también “persona, es decir, un universo de naturaleza espiritual, dotado de libre arbitrio y, por ende, un todo independiente frente al mundo. Ni la naturaleza ni el Estado pueden hacer mella en el sin su permiso, y Dios mismo, que está y opera en él desde adentro, opera de un modo especial, con una delicadeza exquisita que muestra el caso que de él hace. Dios respeta su libertad(...)” (O.c.162).
El hombre, si quiere, puede representar su papel en el mundo; es una persona. Pues, según Boecio, en su acepción primera, persona significa “máscara”, la máscara que usaban los actores en las comedias y tragedias antiguas”(O.c.160).
HOMBRE Y SOCIEDAD
“Las sociedades animales son sociedades de individuos, y no se les llama sociedades sino metafóricamente. La sociedad propiamente dicha, la sociedad humana, es una sociedad de persona; si un ciudad es digna de este nombre lo es por ser una sociedad de personas humanas” (O.c. 169).
COMUNIDAD Y SOCIEDAD
Dice Maritain que: “Tanto comunidad como sociedad son dos realidades ético-sociales y auténticamente humanas, no solo biológicas. Pero una comunidd es algo más que la obra de la naturaleza estrechamente relacionada con lo biológico; y una sociedad es algo más que una obra de la razón y, por consiguiente, muy relacionada con las propiedades intelectuales y espirituales del hombre (...) (“El hombre y el Estado” pág. 14, G.Kraft Ltda.).
“En las relaciones sociales siempre hay un objeto, sea material o espiritual, en torno al cual se entreteje el trato entre los seres humanos. En la comunidad, como ha dicho acertadamente J.T.Délos, el objeto es un hecho que precede las determinaciones de la inteligencia y voluntad humanas y que actúa independientemente de ellas para crear una psiquis común inconsciente, sentimientos y estados psicológicos comunes y costumbres comunes. Pero en una sociedad el objeto es una tarea a realizar o un fin que alcanzar el cual depende de las determinaciones de la inteligencia y voluntad humanas, estando precedido por la actividad –sea decisión, o al menos consentimiento- de la razón de los individuos: así, en el caso de la sociedad el objetivo y el elemento racional en la vida social emerge explícitamente y asume su función directriz. Una empresa comercial, un sindicato obrero, una asociación científica son tan sociedades como el cuerpo político. Los grupos regionales, étnicos y lingüísticos y las clases sociales con comunidades. La tribu, el clan, son comunidades que allanan el camino para el advenimiento de la sociedad política. La comunidad es un producto del instituto y la herencia en circunstancias dadas y armazones históricos determinados, la sociedad es una resultante de la razón y de la fuerza moral (lo que los antiguos llamaban “virtud”).”
“En la comunidad, las relaciones sociales proceden de ciertas situaciones y ambientes históricos: las normas colectivas de la conciencia personal y el hombre aparece como un producto del grupo social. En la sociedad, la conciencia personal mantiene la prioridad, el grupo social está modelado por los hombres y las relaciones sociales derivan de una iniciativa dada, de una idea dada, así como de la voluntaria determinación de las personas.”
“Incluso en las sociedades naturales , como la familiar o la política- o sea, en las sociedades imperativas y espontáneamente modeladas en bruto por la naturaleza- la sociedad brota finalmente en la libertad humana.” (o.c. pág. 16)
“Una sociedad siempre da vida a comunidades y sentimientos comunales en su seno o en su derredor. Pero jamás puede convertirse en sociedad una comunidad, aún cuando puede ser el suelo abonado del cual brote, a través de la razón, alguna organización societaria.” (O.c- pág.17)
NACIÓN
“(...)la nación es una comunidad y no una sociedad. La nación es una de las comunidades más importantes, y quizás la más compleja que haya sido engendrada por la vida civilizada(...)”
“La palabra nación se origina del latín nasci, o sea de la noción de nacimiento; no obstante, la nación no es algo biológico, como la raza. Es algo ético-social: una comunidad humana basada en el hecho del nacimiento y el linaje, con todas las connotaciones morales de ambos términos: nacimiento a la vida de la razón y las actividades de la civilización, linaje en las tradiciones familiares, formación social y jurídica, herencia cultural, conceptos y maneras comunes, recuerdos históricos, sufrimientos, aspiraciones, esperanzas, prejuicios y resentimientos comunes(...)Una Nación es una comunidad de gentes que advierte cómo la historia las ha hecho, que valoran su pasado y que ser aman a sí mismas tal cual saben o se imaginan ser, con una especie de inevitable introversión.
“La nación tiene, o tenía, un suelo, una tierra, lo cual no implica, como en el caso del estado, una zona territorial de poder y administración, sino un complejo de vida, trabajo, dolor y ensueños. La nación tiene un lenguaje, aunque en modo alguno los grupos lingüísticos hayan de coincidir siempre con los nacionales. La nación prospera sobre las instituciones cuya creación, no obstante, depende más de la mente y de la persona humanas, o de la familia, o de los grupos particulares de la sociedad, o del cuerpo político, que de la nación misma. La nación tiene derechos, que no son más que los de las personas a participar en los valores humanos peculiares de una herencia nacional. La nación tiene vocación histórica, que no es sino su propia vocación(...), pero que es sólo una particularización histórica y contingente de la vocación del hombre hacia el desarrollo y manifestación de sus diversas potencialidades.”
“(...)A semejanza de cualquier otro comunidad, la nación es “acéfala”, tiene sus élites y centros de influencia, mas no jefe ni autoridad gobernante; estructuras, pero no formas racionales ni organizaciones jurídicas; pasiones y sueños, pero no un bien común; solidaridad entre sus miembros, fidelidad y honor, aunque no amistad cívica(...)el grupo nacional no puede transformarse por sí en una sociedad política(...).”(O.c. pág. 18 y 19)
“Cuando se ha formado una sociedad política, y en especial cuando tiene una experiencia de siglos en el fortalecimiento de una genuina amistad cívica, da origen, de un modo natural y en su propio seno, a una comunidad nacional de un grado superior” (O.c. pág. 21)
SOCIEDAD POLÍTICA
“En oposición a la nación, tanto el cuerpo político como el estado pertenecen al orden de sociedad, incluso sociedad en su forma más elevada o “perfecta”. En nuestro tiempos, los dos términos se utilizan como sinónimos, y el segundo tiende a invalidar al primero.”
El cuerpo político o la sociedad política es el todo. El estado es una parte -la más sobresaliente- de ese todo.
“La sociedad política, impuesta por naturaleza y lograda por razón, es la más perfecta de las sociedades temporales. Es una realidad humana concreta y total que tiende a un bien humano concreto y total: el bien común.(...)La Justicia es una condición primordial para la existencia del cuerpo político, pero la Amistad es su expresión vital. La Amistad tiende hacia una comunión realmente humana y libremente obtenida.” (O.c. Pág. 23)
BIEN COMÚN
“El bien común no es sólo la colección de artículos y servicios públicos que presuponen la organización de una vida comunal, sino también unas condiciones fiscales saneadas, un aparato militar fuerte, un cuerpo de leyes justas, buenas aduanas e instituciones prudentes, todo lo cual lo organiza la sociedad política dentro de su propia estructura, y así mismo la herencia de los grandes recuerdos históricos, sus símbolos y glorias, las tradiciones vivas y los tesoros culturales. El bien común incluye igualmente la integración sociológica de la conciencia cívica total, las virtudes políticas, el sentido del derecho, la libertad de todas las actividades, la prosperidad material y el esplendor espiritual, la sabiduría hereditaria que opera inconscientemente, la rectitud moral, la justicia, la amistad, la felicidad, la virtud y el heroísmo en la vidas individuales de los miembros del cuerpo político.” (O.c. pág. 25)
ESTADO
“(...)el cuerpo político difiere del estado. Éste es sólo aquella parte del cuerpo político especialmente interesada en el mantenimiento de la ley, el fomento del bienestar común y del orden público, así como la administración de los asuntos públicos. El estado se especializa en los intereses del todo. No es un hombre ni un conjunto de hombres; es un haz de instituciones combinadas que forman una máquina situada en la cima: este tipo de obra de arte ha sido construida por el hombre y utilizada cerebros y energías humanas y no es sino hombre, pero constituye una encarnación suprema de la razón, una superestructura impersonal y perviviente(...).”
“(...)el estado no es sino un organismo facultado para utilizar el poder y la coerción, integrado por expertos o especialistas en ordenamiento y bienestar públicos, un instrumento al servicio del hombre. Poner el hombre al servicio de ese instrumento es perversión política. El ser humano como individuo es para el cuerpo político, y el cuerpo político es para el ser humano como persona. Pero en modo alguno el hombre es para el estado, sino el estado para el hombre.” (O.c. pág. 26)
Desde una posición diametralmente opuesta Mussolini, líder del fascismo –uno de los totalitarismos del siglo XX- decía: “Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”
PUEBLO
(...)el pueblo no es soberano en el genuino sentido de la palabra. Porque en puridad la noción de soberanía dice de poder e independencia que están supremamente separados por encima del todo regido por el soberano. Y resulta evidente que el poder y la independencia del pueblo no se hallan supremamente separados por encima de las gentes mismas. Del pueblo, así como del cuerpo político, tenemos que decir que no son soberanos, sino que tienen un derecho natural a la plena autonomía o a gobernarse por sí y a sí.”
“El pueblo ejercita ese derecho cuando establece una constitución, escrita o no, del cuerpo político; o cuando un pequeño grupo político se reúne para aprobar una ley o tomar una decisión; o cuando elige a sus representantes. Pero este derecho siempre permanece con él. Es en virtud del mismo por lo que fiscaliza al estado y a sus funcionarios administrativos.”(O.c. pág. 39)
“(...)pueblo es la multitud de personas que, unidas bajo leyes justas, por la mutua amistad, y para el bien común de sus humanas existencias, constituyen una sociedad política o un cuerpo político.”
SOBERANÍA
“Ningún concepto ha suscitado tanta controversia y opiniones contradictorias, ni ha envuelto a los juristas y teóricos políticos del siglo XIX en un laberinto tan desesperante como el de soberanía.” (O.c. pág.43)
“(...)la filosofía política debe desembarazarse tanto del concepto como de la palabra soberanía(...)tal concepto es intrínsecamente erróneo y estás destinado a confundirnos si lo mantenemos y lo seguimos utilizándolo.” (O.c.pág. 44)
(...) En la esfera espiritual hay un concepto válido de soberanía. Dios, el Todo separado, es soberano sobre toda la creación.(...)” (O.c. pág.65)
“Soberanía significa independencia y poder que son separadamente y trascendentalmente supremos y que los ejerce el cuerpo político desde arriba: porque constituye un derecho natural e inalienable perteneciente a un todo (originalmente la persona del soberano), el cual es superior al todo constituido por el cuerpo político o pueblo, y que, consiguientemente, o se superpone a ambos o los absorbe. La cualidad así definida no pertenece al estado. Adscrita a él, lo vicia. A este respecto hemos de considerar especialmente tres implicaciones de soberanía:
Primero: con relación a la soberanía externa, el estado soberano –cada estado soberano- está por derecho sobre la comunidad de las naciones y disfruta de una independencia absoluta con respecto a la misma. Como consecuencia no es posible concebir ninguna ley internacional capaz de obligar a los estados de un modo consistente. Además, esta independencia absoluta es inalienable (irrenunciable), porque en virtud de su misma noción el estado soberano es una entidad monádica que no puede cesar de ser soberana sin cesar de ser un estado.(...)”
Segundo: en cuanto a la soberanía interna, el estado soberano dispone de un poder que -en lugar de ser relativamente supremo, porque en definitiva algo debe hallarse en la cumbre para decidir sin apelación- es un poder absolutamente supremo, como es inevitable en un todo monádico superpuesto al cuerpo político o absorbiéndolo. Y este poder absoluto del estado soberano sobre el cuerpo político, o el pueblo, es de lo más discutible, ya que el estado se toma erróneamente por el cuerpo político mismo o por la personificación del propio pueblo ¿acaso los individuos que lo integran no se obedecen a sí mismos al obedecer al estado? (...)”
“Tercero: dispone de un poder supremo ejercido sin responsabilidad. ¿Cómo podría concebirse esta noción de la no responsabilidad del soberano si no se refiriese a algo supremo separadamente y trascendentemente? Como observa Robert Lansing, “el poder de hacer todas las cosas sin responsabilidad” es coincidente con la Soberanía de Dios. En cuanto a la soberanía humana, “podría definirse como el poder, en la medida de lo humano, de hacer todas las cosas en la tierra sin responsabilidad.(...) (O.c. pág. 66 y 67)”
Pero si el estado es responsable y está sujeto a supervisión, ¿cómo puede ser soberano? ¿Cuál podría ser el concepto de una soberanía sujeta a fiscalización y responsable? En pocas palabras: está claro que el estado no es soberano.”
Ni tampoco lo es el pueblo, como ya hemos visto. Ni tampoco éste ejerce un poder sin responsabilidad.
Los dos conceptos de soberanía y absolutismo fueron forjados juntos sobre el mismo yunque. Los dos deben ser pulverizados juntos.” (O.c. pág.68)
FINES Y MEDIOS
“El problema de los medios, a mi entender, es doble: primero, el problema de fines y medios; segundo, el del pueblo y el estado, o sea, de los medios por los cuales el pueblo puede supervisar o fiscalizar al estado.”
“El problema de los fines y los medios es el problema básico de la filosofía política.”
“¿Cuál es el objetivo final y la tarea más esencial del cuerpo o sociedad política? (...)
Estriba(...) en mejorar las condiciones de la propia vida humana, o procurar el bien común de la multitud(...) la tarea política es esencialmente un trabajo de civilización y cultura, de ayudar al hombre a conquistar su genuina libertad de expanción y autonomía(...)una labor de progreso en un orden que es esencialmente humano o moral, pues la moralidad no persigue sino el verdadero bien del hombre.”
“Hay dos caminos opuestos para entender la racionalización de la vida política. El más fácil –que desemboca en un mal fin- es el técnico o artístico. El más fatigoso –pero constructivo y progresivo- es el moral(...)Este es el drama que está enfrentando la historia.”
“La ilusión propia del maquiavelismo es la del éxito inmediato. La duración de la vida de un hombre, o mejor, la duración de la actividad de un príncipe, circunscribe la extensión máxima de tiempo requerida para lo que yo llamo éxito inmediato. Ahora bien, éxito inmediato implica éxito para un hombre, y no para un estado o nación, de acuerdo con la duración adecuada para las vicisitudes de uno y otra. Cuando más temible parece la intensidad del poder del mal, más débiles en duración histórica son las mejoras internas y el vigor vital logrados por una estado que utilice ese poder.”
“Si es cierto que la política es algo intrísecamente moral, la primera condición política de un buen político es la de ser justo.”
“Hay otro tipo de racionalización de la vida política, que no es artística ni técnica, sino moral. Esto implica el reconocimiento de los fines esencialmente humanos de la existencia política, y de sus raíces más profundas: justicia, ley y mutua amistad.”
En cuando a “(...)los medios merced a los cuales el pueblo pueda supervisar o fiscalizar al Estado(...)” en “el estado democrático(...) la fiscalización del estado por parte del pueblo, incluso aunque el estado trate de eludirla, se halla inscripta en los principios y armazón constitucional del cuerpo político. El pueblo dispone de medios regulares, estatuidos por la ley, para ejercer su vigilancia. Elige periódicamente a sus representantes y, directa o indirectamente a sus funcionarios administrativos. No solamente el pueblo destituirá a estos de sus cargos en los comicios siguientes a su elección, si desaprueba su gestión, sino que a través de las asambleas de sus representartes fiscaliza, supervisa y presiona a su gobierno durante el tiempo en que éste ejerce el poder.”
“El pueblo cuenta con los medios –aun cuando no los utilice directamente por sí- de expresar la opinión pública a través de la prensa, la radio y otros elementos, cuando son libres.”
También “está la presión de los grupos sociales y otros medios no institucionales por cuyo conducto actúan sobre los organismos gubernamentales algunos fragmentos del cuerpo político”
DERECHOS DEL HOMBRE
“El fundamento filosófico de los derechos del hombre es el derecho natural.”
1. Elemento ontológico
“(...)En el aspecto ontológico el derecho natural es un orden ideal relativo de las acciones humanas,una división entrelo conveniente y lo inconveniente, lo adecuado e inadecuado, que depende de la naturaoleza humana o esencia y de las necesidades inmutables en ella arraigadas.”
“(...)El derecho natural mora como un orden ideal en el ser de todos los hombres existentes.”
2. Elemento gnoseológico
“El derecho natural no es un código escrito. Los hombres conocen con mayor o menor dificultad y en grados diferentes, corriendo el riesgo de equivocarse aquí y allá. El único conocimiento práctico que todos los hombres tienen en común de una manera natural e infalible, como un principio que no necesita demostración, es que debemos hacer el bien y evitar el mal. Lo cual es el preámbulo y principio del derecho natural, pero no el derecho natural en sí.”
“(...)El derecho natural implica esencialmente un desarrollo dinámico, y por qué la conciencia moral, o el conocimiento del derecho natural, ha progresado desde la era de las cavernas de una doble manera: primero, con respecto al modo con que la razón humana ha llegado a conocer de una manera cada vez menos crepuscular, tosca y confusa, las reglas primordiales del derecho natural; segundo, con respecto al modo con que alcanzó a conocer –siempre por el conocimiento a través de la inclinación- sus normas ulteriores y más elevadas. Y ese conocimiento sigue progresando todavía y continuará progresando mientras durela historia de la humanidad.”
“La verdadera hazaña(...)del siglo XVIII fue el sacar a plena luz los derechos humanos, también exigidos por el derecho natural.” “Tal descubrimiento se debió esencialmente(...) al (...)conocimiento a través de la inclinación, desarrollado respecto de ellos.”
“La inmutabilidad del derecho natural lo es con respecto a las cosas o al derecho en sí ontológicamente considerado, pero no en cuanto al progreso y relatividad de la conciencia humana en relación con el derecho.” Por eso en la historia humana no hay “nuevos” y “viejos derechos.”
LA FE DEMOCRÁTICA SECULAR
“La democracia burguesa del siglo XIX fue neutral incluso con respecto a la libertad. Así como no tenía un bien común, tampoco tenía un pensamiento común auténtico(...)”
“Lo más importante en el seno del curerpo político es que el sentimiento democrático se mantenga vivo por la adhesión racional, aunque diversa, a esa carta moral.”
La Carta Democrática debe contener:
“Derechos y libertades de la persona humana”
“Derecho y libertades políticas”
“Derechos y libertqades sociales y sus responsabilidades”
“Derechos y deberes de las personas que forman parte de una sociedad familiar”
“Libertades y obligaciones de ésta con respecto al cuerpo político”
“Derecho y deberesmutuos entrelos grupos y el estado”
“Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”
“Funciones de la autoridad en una democracia política y social, obligaciones morales –que obligan en conciencia- con respecto a las leyes justas, así como a la Constitución quegarantiza las libertades del pueblo(...)”
“Igualdad humana”
10. “Justicia entrelas personas y el cuerpo político”
“Amistad cívica e ideal de fraternidad;
“Libertad religiosa, tolerancia recíproca y mutuo respeto entre las diversas comunidades espirituales y escuelas del pensamiento”
“Convicción cívica y amor a la patria”
“Reverencia hacia su historia y herencia”
“Obligación de cada persona respecto del bien común del cuerpo político y”
“Deberes de cada nación hacia el bien general de la sociedad civilizada, así como la nacesidad de adquirir conciencia de la unidad del mundo y la existencia real de una comunidad de pueblos sobre el planeta.”
La educación es, sin duda alguna, el medio primordial para estimular la fe común secular en la
carta democrática.”
EL GOBIERNO MUNDIAL
Maritain citando a Mortimer Adler dice que “la única causa de guerra es la anarquía”, es decir “la condición de aquellos que tratan de vivir juntos, pero sin gobierno” y haciendo lo propio con Stringfellow Barr, que expone los argumentos de Alexander Hamilton en “El Federalista”, expresa: “que el precio de la paz es la justicia, el precio de la justicia la ley, el precio de la ley el gobierno, y el gobierno debe aplicar la ley a hombres y mujeres, y no meramente a los gobiernos subordinados”.
“Para Tomás de Aquino, así como para Aristóteles, la autosuficiencia (no digo total, sino autosuficiencia relativa) es la propiedad esencial de la sociedad perfecta, que es a su vez la meta hacia la cual tiende la evolución de las formas políticas humanas; y el primer bien garantizado por una sociedad perfecta –un bien que se sustancia con una vida y su unidad- es la paz interna y externa.”
“En el período de transición, o sea en tanto que no se haya fundado un gobierno mundial, merced al único proceso nomal y genuino con que se engendran las sociedades políticas, o sea, mediante el ejercicio de la libertad, la razón y la virtudes humanas.”
“(...)El objetivo final se halla claramente determinado. Una vez que haya nacido la sociedad perfecta requerida por nuestra época histórica, o sea la sociedad política mundial, estará obligada en justicia a respetar en la mayor medida posible las libertades –esenciales para el bien común mundial de la vida política, moral y cultural, que serán sus partes más valiosas; pero los estados particularres tendrán que renunciar a su independencia plena(...)y el estado mundial disfrutará(...)los poderes requeridos por una sociedad perfecta: poder legislativo, ejecutivo y judicial, con la fuerza coactiva necesaria para imponer la ley. Quisiera añadir que la Constitución en la cual quizás definan algún día los derechos y deberes, así como las estructuras gubernamentales de tal estado mundial, serán unicamente el fruto de los esfuerzos comunes, experiencias y duras pruebas porque habrá pasado la historia presente y futura.”
“No sería positivo(...)utilizar la concepción de un Gobierno Mundial como arma contra las precarias y limitadas entidades internacionales que, momentánemente, sólo existen como medios políticos a disposición de los hombres para mantener una tregua entre las naciones.”
CONCLUSIONES
Esta relectura de Maritain nos obliga hoy, frente a la crisis argentina y al contexto mundial que la rodea, a pensar que nuestra democracia:
Tiene que tener como punto de partida la dignidad de la persona humana, el repeto su vida, su libertad y trabajo, como sus bienes esenciales.
Necesita el respecto de los derechos humanos, para lo cual hay que profundizar los de tercera generación y los de incidencia coleectiva.
Tiene que mejorar la representación política para lo que hay que hacer una reforma política.
Hay que profundizar la educación política del ciudadano y de los dirigentes.
Tiene que definirse los límites de lo público y lo privado y las competencias de la sociedad política y el estado, sus niveles y órganos.
Tiene que definirse las pautas de la ética pública, para tener una gestión pública más transparente y sin corrupción..
Hay que hacer efectivo el imperio de la Constitución y la ley.
Tiene que hacerse efectivo los principios de división y limitación de poderes.
Hay que profundizar el debate político para tener una opinión pública más informada y madura, lo que implica una política respecto de los medios de comunicación.
Tiene que pensarse seriamente en un gobierno mundial, o por lo menos una gobernabilidad del mundo.
Sobre estas bases el maestro Jacques Maritain nos propone -treinta años después de su muerte- “realizar la democracia”.
Córdoba, agosto de 2003.
(*) Es profesor de Derecho Constitucional delas Universidades Nacional de Córdoba y Universidad Católica de Córdoba y fue diputado de la Nación por la Democracia Cristiana.